ADN
y el resplandor fue como la luz; rayos brillantes salían de sus manos y allí estaba escondido el poder.
Habacuc 3:4
Este versículo es impactante, ¿sabe por qué? Porque aunque parezca ciencia ficción, no lo es. Y aun más impactante es que eso mismo está en usted y en mí.
¡Esto es tremendo! ¡Poder sobrenatural fluyendo directamente de nuestras manos! Algo que cualquier súper héroe quisiera tener, pero la realidad aquí es que usted y yo lo poseemos.
Cuando nos detenemos a pensar en ello, no parece algo ilógico, ya que la palabra declara que fuimos hechos a su imagen y semejanza.
Medite unos momentos sobre este texto. Él nos dice que de las manos de nuestro Señor salían rayos brillantes, y que allí estaba escondido ese poder. Ahora piense en el momento cuando los seres humanos fuimos creados, en el preciso instante donde Dios habla con la Trinidad. La cita bíblica dice así:
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza
Génesis 1:26.
Si realmente creemos que esto es verdad, también debemos creer que ese mismo poder que el Señor manifestaba a través de sus manos, hoy está también en nosotros. ¿Por qué? Porque poseemos el mismo ADN de Dios en nuestros cuerpos. Fuimos hechos de su misma esencia, de espíritu.
Si usted ha podido ver lo que he querido mostrarle en estas pocas líneas, se dará cuenta que hay algo en usted que es sumamente poderoso. Que está listo en su interior desde la misma época de la creación de la tierra. Pero que al mismo tiempo necesita salir para cumplir con el propósito por el cual se le concedió estar dentro de usted. Ahora, mire sus manos y diga: ¡¡aquí está escondido el poder!!
MANIFESTANDO EL ADN
Si uno escudriña las escrituras hallará claramente señalado que Cristo quiere que sus seguidores impartan el mismo poder que él impartió mientras caminó en esta tierra. Él desea que manifestemos el ADN de Dios.
Leamos el siguiente texto.
Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
Mateo 10:1
Pregunto ¿Usted se considera seguidor de Cristo? Entonces esta señal en particular lo deberá seguir. Porque en el nombre de Jesucristo usted está autorizado a usar lo que ya está en usted. Esta manifestación espiritual debe continuar en la iglesia hasta que Cristo vuelva.
Dentro de sus manos hay poder escondido. Hay amor, poder, unción, fe, y lo tiene que dejar salir.
Jesús nos ordenó a nosotros la continuidad de aquella tarea que Él comenzó en la tierra.
Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.
Juan 17:18
Para poder hacerlo, Jesús nos dio Su misma unción, el mismo poder, el mismo amor, el mismo llamado. Esto lo podemos ver cuando le dijo al Padre: -“así como Tú me enviaste a mí yo los envió a ellos, en gloria, en poder y en unción”-.
Así que por medio de la acción debemos experimentarlo. Mientras apoyamos las manos sobre alguien, ese poder escondido va a manifestarse operando algo poderoso en la otra persona. No sé de qué manera, quizás mientras usted apoya las manos sobre alguien que tiene los huesos arruinados, Dios se los endereza. De verdad, no sé cómo lo hará, pero que lo hará, en verdad lo hará.
No espere a que todo esté perfecto en su vida para hacer algo para Dios. Levántese y comience a hacer lo que Dios está esperando de usted, porque usted va a extender el reino y la gloria de Dios. Va a liberar el poder que está escondido.
Tenemos que liberar el poder de Dios a través de la imposición de manos tal como lo declara Hebreos capítulo 6. Es una doctrina fundamental que no debe ser descuidada y debe ser impartida. No debemos dejarla de lado porque es algo que Jesús hizo, que los hombres de Dios hicieron.
Nos corresponde usarla a los que creemos en el Señor para ver la continuidad de las señales, milagros y maravillas fluyendo a través de nuestras vidas.
Por eso el Señor Jesús dijo:
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Marcos 16:17-18
Por un momento preste atención a esta parte del versículo, ¡¿Qué van a poner los que creen?! ¡¡Las manos sobre los enfermos!! ¿Y a los enfermos qué les pasará? ¡¡Sanarán!! Repita, ¿Qué le va a pasar a los enfermos? ¡¡Sanarán!!.
Entonces ¡¡úselas!!
Al próximo que le ponga las manos dígale: - ¡por el poder que hay en el nombre de Jesús declaro sobre tu vida protección y cuidado, sabiduría e inteligencia, salud para el espíritu, alma y el cuerpo, y plenitud en el Espíritu Santo y declaro por Fe que un milagro financiero viene sobre tu vida! -.
Fíjese también en el versículo anterior, Jesús indica que estas señales no son dones especiales para unos pocos, sino que se le daría a todo creyente que, en obediencia a Cristo, diera testimonio del evangelio y se apropiara de sus promesas.
Apóstol Juan Crudo
(Porción tomada del libro del Apóstol Juan Crudo "El poder escondido en sus manos")
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