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Conociendo y disfrutando el poder de la sangre

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”
Romanos 3:23-26

Juan, el bautista, reconoció a Jesús públicamente: “¡Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”

Jesucristo vino a redimirnos para que tengamos acceso a la vida del Padre. Dios, en su infinito amor, nos proveyó la sangre de su propio hijo para la expiación de nuestros pecados.

Por eso, hasta lo más perdido de la tierra, aquel que haya cometido los “peores” pecados, si cree en la sangre de Jesús, puede ser santificado. Necesitamos reconocer el poder de la sangre de Cristo y ver a los demás y también a nosotros mismos a través de ella. Aquellos que creímos y recibimos a Jesús fuimos limpios por su sangre, justificados gratuitamente por su gracia.

La fe en la sangre de Jesús nos hizo alcanzar el favor de Dios y nos dio nombre nuevo, somos aceptos en el Amado.

Dios muestra claramente a través de la Biblia el poder de la sangre de Cristo y quiere que entendamos y disfrutemos de sus beneficios.

Dios no quiere que este tema sea tratado como un misterio, tampoco asociado a la brujería. Dios quiere que seamos librados del engaño y la ignorancia a través del conocimiento de la verdad revelada en la Palabra.

¿Qué dijo Jesús?: “¿Yo he venido para que tengan una religión?” ¡No! Él dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” La sangre de Cristo nos da la vida abundante y plena de Dios.
Es vital comprender el valor y el poder de la sangre de Jesús para avanzar triunfante manifestando la gloria de Dios.

Oración: Padre, gracias por justificarnos gratuitamente por tu gracia mediante la redención realizada por Cristo Jesús, quien pagó con su propia sangre por nuestros pecados. Creo en el poder de la sangre de Jesús que me ha purificado, me dio acceso a Ti, Padre, me libró de toda culpa y me habilita a vivir en victoria. En el nombre de Jesús. Amén.

  

Apóstol Juan Crudo

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