Saetas en manos de un valiente
“Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.”
Salmo 127:4
Usted es el valiente que da dirección a sus hijos hacia un destino de éxito y de victoria. Ellos son las flechas que Dios ha colocado en su aljaba para que usted los lance hacia una vida de victoria. Tenga hijos naturales o espirituales, active en ellos su potencial para que logren el propósito de Dios.
Cuando usted, como padre o madre, recibe la Palabra de Dios y la transmite a sus hijos, cuando usted le da prioridad a Dios para que sea quien edifique su casa, está asegurando la bendición hasta la cuarta generación.
Lamentablemente muchos no reconocen este privilegio. Concurren a la iglesia pero no llevan a sus hijos ni los instruyen en la Palabra porque dicen que van a esperar a que sus hijos crezcan y elijan. Esto es negligencia porque lo que usted no dirija hacia la Palabra de Dios, el diablo se encargará de dirigirlo hacia sus objetivos sin preguntarle si quiere o no, se encargará de inculcarles valores opuestos. Está por demás decirle que con solo ver un rato su televisor encontrará miles de cosas opuestas a los valores de Dios y si su hijo no tiene un parámetro para distinguir entre lo bueno y lo malo, lo tomará como verdadero.
Nosotros somos los responsables de nuestra familia, somos los encargados de formar hijos fuertes, fieles, obedientes y responsables. Si lo hacemos estamos asegurándoles un futuro de bendición. Mire lo que dice Deuteronomio 6:6-7: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”
Lo que reciba del Padre celestial, transmítalo a sus hijos porque el vacío que dejan los padres lo llenan otras influencias, y luego los padres se preguntan: “¿por qué hizo eso mi hijo?”
Hoy, usted está a tiempo de revertir toda situación. No importa lo que haya pasado. Empiece desde hoy a sembrar palabras de bendición sobre sus hijos. Descubra su potencial, sus talentos y actívelos. No deje que la flecha se dispare para cualquier lado. Diríjalos usted al blanco del éxito en Dios. No hacerlo sería devastador para sus vidas.
Oración: Padre, entiendo que me has dado una gran responsabilidad y un gran privilegio: el de impulsar a mis hijos a una vida de bendición. Te doy gracias porque lo que Tú me enseñas, yo les enseño. Sé que veré la bendición hasta la cuarta generación. Veré a mis herederos extender tu reino y manifestar tu gloria. Gracias. En el nombre de Jesús. Amén.

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