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¿Cómo llegar al punto máximo de la oración?

         El punto máximo de la oración es la adoración, que no meramente es cantar coros, levantar las manos o doblar las rodillas. Adorar es mucho más profundo que eso. La adoración nos eleva en la oración.
         En los preparativos de una boda, la novia se dispone emocional, mental y físicamente. Si ella no se prepara, ese momento puede llegar a ser traumático. Lo importante no es el vestido, no son los invitados ni la fiesta, lo importante es ese momento en que el hombre y la mujer van  a  tener una entrega total.
         La adoración es como esa noche de boda, es una entrega total hacia Dios, es la posibilidad de ser poseídos por el esposo, que es Jesucristo. Permítame decirle que para que esto suceda no puede haber reservas porque el punto máximo es la entrega total.
         Una esposa no puede decirle al esposo que tome solamente una parte de su cuerpo o la mitad en la noche de bodas, lo mismo sucede en la adoración, e esa entrega total.
         En el original la palabra “adoración” es “Epifanía” que significa la adoración de los reyes. Esto quiere decir que los siervos no pueden adorar.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

         Usted es un rey, un sacerdote y tiene el privilegio de adorar a Dios en  esa entrega total. “Epifanía” es la entrega total de la suma de nuestros valores por medio de la oración. Cuando usted entrega la suma de todos sus valores está reconociendo la supremacía de Dios en su vida. Víctor Frank, un hombre que estuvo en el campo de concentración nazi, sufrió la peor de las humillaciones físicas y abusos en los días de Hitler.
         Él escribió un libro que se llama: << La búsqueda del sentido>>, y dice en unos de sus párrafos que cualquier sea el impedimento físico o la situación del hombre, por más privado que esté, nunca podrá ser privado de tomar decisiones en su interior, ni van a poder amarrarlo o atarlo dentro de él.
         El hombre siempre está buscando valores y permanentemente busca el sentido dentro de sí. Jesucristo mismo tenía necesidad de esos valores, porque necesitaba proveer para vestirse, alimentarse, tener una casa... pero hay una necesidad mayor en el hombre que es la búsqueda de sentido y necesita expresarlo.
         Este sentido lo puso Dios dentro del hombre y se llama “campeón”. Note que el campeón siempre quiere llegar primero y ese campeón  provoca en cada persona un apasionamiento por lograr las metas. De hecho, la juventud de hoy tiene ese campeón pero lo ha canalizado mal, lo ha expresado tan erróneamente que hasta su apariencia física se encuentra afectada.
         Dios colocó dentro de nosotros un campeón, un héroe, un grande que necesita ser expresado. Muchas veces ese campeón está inactivo, está dormido y quiere expresarse, pero no lo hace porque no sabe hacerlo. Es por eso que la persona en vez de realizarse en la vida, en sus sueños, en sus metas, se detiene y retrocede. No alcanzó a lograr lo que deseaba, porque algo sucedió para que ese campeón se durmiera.
         El campeón se expresa cuando la gente está amedrentada, con miedo y esa persona se levanta sin importar lo que los demás puedan pensar y lograr su objetivo. Muchas personas han querido poner un negocio y por escuchar las opiniones de los demás no lo han hecho.
         Si  leemos el libro de Mateo, capítulo 2, podremos ver que los reyes magos tardaron dos años hasta llegar a la casa de Jesús. Imagínese, no había automóviles, no existían los aviones, ellos emprendieron un viaje de dos años a camello para ver al niño Jesús y lo único que tenían en claro es que habían visto una estrella la cual lo guiaría.
         Ellos no sabían con qué se iban a encontrar, no conocían al niño ni a sus padres, pero ellos estaban siendo movidos por la adoración. Estos reyes reconocían la divinidad y la supremacía de Jesús y el único propósito que tenían era entregarse, darle a Jesús toda la adoración.
         Viajaron dos años por fe. Para expresar adoración al niño y no solamente verbalizaron la adoración sino que abrieron sus tesoros y le trajeron presentes, le ofrendaron la suma de todos sus valores.

“ Y al entrar a la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros le ofrecieron sus presentes: oro, incienso y mirra” (Mateo 2:11).

         Los reyes se estaban entregando, aunque el niño no entendía lo que sucedía, hubo una entrega de un todo para un todo. Y esta entrega consistió en que los reyes movilizaron ese gran campeón.
         Hoy en día no hay muchos valores establecidos en el corazón  de la gente, cada vez hay más robos, más droga, más corrupción y esto es porque no hay valores definidos, enseñados y establecidos en cada persona. La iglesia de Cristo es la única que puede expresar algo distinto, sólo los reyes y sacerdotes de Dios pueden hacerlo. Pero para esto, cada uno de nosotros debe tener la responsabilidad de expresar ese gran campeón.

         Winston Churchill dijo: “El precio de la grandeza es la responsabilidad”.
         Todos tenemos necesidad de expresar lo que Dios colocó dentro de nosotros. Debemos convertir la adoración en el centro de la oración, la entrega total de la suma de mis valores. La Palabra dice:

“No te presentarás delante de Dios con las manos vacías”, y no hay mayor perdida que retener y no darle a Dios.
         En un matrimonio la esposa se entrega para ser engendrada por su esposo, al cabo de nueve meses, da a luz un bebé. Hay cristianos que nunca darán a luz porque nunca se entregaron a Dios para ser engendrados por Él, en sueños, en metas, en deseos y Dios no viola la voluntad de nadie. Él espera que sea persona tome la decisión por sí sola de entregarse a Él. Mucha gente no quiere hacerlo tiene miedo de perder lo poco que le queda.
         ¿Sabe cuál es la clave para recuperar todo lo perdido? “Dar”, no existe otra forma. Su hubo perdidas en su vida, la única manera de recuperarlo todo es expresando su gran campeón en el “Dar”.
         Hubo un hombre que expresó lo máximo como campeón. Es típico al hablar de campeones pensar en los grandes hombres de la Biblia como: David cuando mató a Goliat; Sansón cuando peleaba con los filisteos o el gran libertador Moisés. Pero José, el carpintero, fue quien tuvo la responsabilidad del crecimiento de Jesús. La Biblia no habla mucho de él, pero lo poco que dice revela el campeón que había en él. José era un joven que estaba de novio con María, y por un año se fue a preparar la casa donde vivirían. Después de trabajar duro durante ese año, regresa para desposar a María, sin embargo al hacerlo se encuentra con algo que no estaba en sus planes, una evidencia en María que no hacía falta explicar, estaba embarazada. Los judíos tienen una costumbre, que actualmente se usa, y e que todo judío ortodoxo, en su noche de boda, tiene un pañuelo blanco en el bolsillo. No hay cosa más importante para ellos que la virginidad de su futura esposa. Y en esa noche de entrega, ellos colocan debajo de la mujer este pañuelo blanco para que en el acto sexual, cuando la mujer entrega su virginidad, ese pañuelo reciba la sangre que es la evidencia.
         Imagínese por un instante a José, llegar a su casa y ver que su futura esposa está en cinta. Pero...¿Por qué José fue un héroe? La ley decía que si la mujer no era virgen se debía hacer saber, para después de esto, apedrearla.
         Pero José como era justo y no quería difamarla, quiso dejarla secretamente (Mateo 1:19). Él era un campeón, en otras palabras, cargó con la culpa, dando a entender que él la había usado, y así quedar mal él y no María. Pero como Dios no hace las cosas a medias, se le aparece en sueños a José y le dice que no tema, porque su futura esposa no estaba embarazada de hombre, sino del Espíritu Santo, porque de ella iba a nacer el Salvador.
         José fue un héroe, porque durante toda su vida fue, ante los ojos de sus hermanos judíos, el no-padre de Jesús, y no le importó, él siguió adelante con el plan de Dios, más allá de las críticas, porque todos sabían que, en el tiempo en que María había quedado embarazada, él no estaba en la ciudad.
         José cuidó a Jesús, lo protegió, lo alimentó, trabajó para darle los estudios, José fue un gran padre y cada vez que acunaba a su niño y lo miraba, veía al Salvador del mundo, al hijo de Dios. La Verdadera adoración consiste en la entrega total y José se entregó totalmente al propósito de Dios.
         Todas las naciones están buscando ser felices y sólo la entrega a Dios puede hacer posible que eso suceda. Todos nacimos para entregarnos y ese es el precio de la grandeza.
         Hasta que cada cristiano no se entregue no va a saber lo importante que esto es.
         ¿Recuerda el pasaje donde Pablo le dice a Timoteo que la mujer se salvará engendrando hijos? ¡Eso es imposible! Muchas mujeres tuvieron muchos hijos porque pensaban que así serían salvas. Pero la mujer no engendra, sin que ella es engendrada por el hombre, pero Pablo no hablaba del mundo natural, sino del mundo espiritual, ya que la mujer representa a la iglesia, la esposa de Jesús y los hijos son los sueños, las metas, las visiones que Dios engendran en cada cristiano.
         Si usted aún no ha sido engendrado por Dios, hoy es el tiempo de tomar una decisión, de engendrarse, adorar, y expresar ese gran campeón.

El rechazo de una ofrenda

         El Antiguo Testamento nos cuenta que se levantaron contra Moisés doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! (Número 16).
         Estos hombres se revelaron contra del varón de Dios que era Moisés y le dijeron:

 “Mañana mostrará Dios quién es suyo y quién es santo, y hará que se acerque a él, al que lo escogiere, él lo acercará para sí”.

          Los hijos de Israel tomaron ofrenda para Dios y Moisés con Aarón hicieron también ofrenda a ÉL. Pero Dios tenía escoger la ofrenda y demostrar con quién estaba. Pero el pueblo no sabía dar, criticaron a los hombres de Dios, y provocaban a Moisés constantemente y le hacían reproches. Entonces Moisés se enojo y le dijo a Dios: “No mires su ofrenda”. El pueblo estaba en rebelión contra Dios y Él rechazo sus holocaustos y exaltó a Moisés.
         Lo primero que hace Dios cuando rechaza a un hombre es rechazar su ofrenda. De esa forma está diciendo: “Hasta aquí llegaste, más no”. Pero lo primero que hace Dios cuando va a aceptar a un hombre, es aceptar su ofrenda, y Moisés sabía muy bien lo que era adorar.
         La viuda que ofrendo en el templo sabía muy bien esto, por eso dio las dos ultimas blancas como ofrenda, aunque era lo único que tenía para comer. Recuerde que Dios siempre acepta la entrega del hombre. El pueblo no se estaba entregando, ellos querían demostrarle a  Moisés que ya no lo necesitaban, que podían solos, que tanto Moisés como Aarón ya no tenía derecho ni autoridad sobre ellos. Dios no podía aceptar ese holocausto porque no era una adoración, ni una entrega era una contienda en contra de Moisés.
         Ana oraba por un hijo y por años se lamentaba y clamaba a Dios porque era estéril. Pero ella quería ese hijo para mostrarle a su competidora que sí podía tenerlo.          Pero ella no se entregaba en la oración, no adoraba, sino que competía con Penina, porque ambas eran esposas de Elcana. Pero cuando Ana comprendió el principio de la adoración y le dijo a Dios que si le daba un hijo, ella se lo entregaría para que sea su servidor, Dios hizo una milagro y Ana dio a luz a Samuel quien fue luego sacerdote de Dios.
         Entienda que Dios no se puede reproducir, sino hay una entrega, Existe un sin número de cosas que están en contra de la adoración, he aquí diez de ellas:

. el formalismo
. la rutina
. la avaricia
. el desánimo
. los falsos profetas
. el no cambiar la mente
. las presiones
. el conformismo
. las circunstancias
. las criticas

 

Pastor Alfredo Dimiro

(Porción tomada del libro "El poder de la oración" del Pastor Alfredo Dimiro)

 

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