Libres del espíritu de la ofensa
“El que da mal por bien, no se apartará el mal de su casa. El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede.”
Proverbios 17:13-14
Las discordias, las peleas, las discusiones son el alimento para una vida amarga, y si a eso le sumamos la ofensa, entramos en un camino tenebroso que nos lleva a un nivel de pérdidas, derrotas y enfermedades.
Al albergar ofensas en nuestro interior, estamos permitiéndole al diablo entrar en nuestras vidas y nuestras familias, y hacer estragos en ellas. La persona ofendida busca vengarse de alguna forma y termina actuando tan mal o peor del que lo hirió.
Nunca tome con liviandad este tema, porque puede entrar, casi sin darse cuenta, en un camino que lo desvía de la bendición. Luego usted se olvida que eso quedó guardado en su interior, y ora y no recibe respuestas.
Hay quienes viven en continuas discusiones, la ofensa se transformó en una fortaleza. Resolver los problemas discutiendo y enojándose se hizo una costumbre y realmente las personas viven un caos diario. Incluso moldean su carácter de tal forma que siempre crean problemas donde están.
Usted no tiene por qué vivir así. Jesús lo ha hecho libre, Él padeció para que usted no lo haga. Él le dejó la provisión para vivir bien. Jesús también tuvo que enfrentar situaciones donde lo calumniaron y le hicieron y dijeron cosas injustas, pero Él permaneció con la paz de Dios, no reaccionó sobre lo que le dijeron, sino que accionó sobre lo que Dios dice. Desenfóquese de las situaciones y enfóquese en Dios. No se permita ofenderse porque usted es un hombre y una mujer de Dios con un propósito y no puede frenarse por eso. No se robe su futuro. Enfóquese en el problema y no en las personas y con sabiduría detenga toda pelea. Permita que la paz de Dios gobierne su corazón y que su amor sobrenatural fluya. Perdone y pida perdón. Usted no es responsable por lo que la otra persona haga, pero sí por lo que usted decide hacer.
2 Timoteo 1:13 dice: “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.”
Con fe y amor todo se puede, ahora sólo queda una pregunta ¿usted quiere ser libre de la ofensa?
Oración: Padre, dame sabiduría para enfrentar situaciones conflictivas. Yo perdono a los que me hirieron y no guardo rencor, y te pido perdón por haberlos herido. Gracias porque tu paz inunda mi corazón. Soy libre de toda herida del pasado y del espíritu de la ofensa. En el nombre de Jesús. Amén.
Apóstol Juan Crudo
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