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El plan de Dios para la provisión

 

 Nosotros sabemos que la primera cosa que Dios le dio al hombre fue dominio y autoridad sobre toda la tierra.  La segunda que Dios le dio al hombre fue semilla.  En Génesis 1:29 Dios le dijo a Adán: “He aquí que os he dado toda planta que da semilla.”  La referencia en mi Biblia muestra que la representación hebrea para la frase, planta que da semilla, es “semilla para sembrar”.

Acá está lo que Dios le estaba diciendo a Adán: “Te voy a dar dos cosas.  Por estas dos cosas, tendrás tu vida sustentada.  Número uno, te doy autoridad sobre todo en esta tierra; y número dos, te doy semilla para sembrar.”  La frase, semilla para sembrar, representa provisión.

La Mejor Semilla del Agricultor

Si usted sabe algo de agricultura, sabe que la semilla para sembrar es para el agricultor aquella semilla que se guarda para plantar.  Es su mejor semilla.  Cuando una cosecha viene, lo primero que el agricultor hace es observar su cosecha y tomar la mejor parte.  Luego toma ese cultivo y lo almacena en su granero.  Esa porción no es para ser consumida por él ni para ser vendida al mercado.  Es para ser guardada como semilla para la cosecha del próximo año.

Lo peor que un agricultor puede hacer es ir por sus sembradíos, mirar toda la cosecha y separar la parte más pobre, diciendo: “Esto no es muy bueno, entonces sólo la meteré en el granero y la plantaré de nuevo el año próximo.”  Si hiciera eso, ¿qué sucedería?  Su cultivo se seguiría degenerando hasta que sea absolutamente inútil.  Eso no sería una provisión para él.

Los productos de cultivo que nosotros compramos en el supermercado nunca son los mejores.  Lo mejor fue guardado en el granero para volver a ser plantado el próximo año.  Esta es la semilla para sembrar.  El agricultor busca en sus campos la mejor semilla y los granos más jugosos de maíz.  Esa se convierte en su semilla para sembrar.

 

Nuestra Semilla para Sembrar

Esta es la razón por la cual Dios quiere el diez por ciento del total de nuestro ingreso.  Esa es nuestra semilla para sembrar

No se la pase gastando su dinero en lo que desea, diciendo: “Si algo sobra, se lo doy a Dios.”

Dándole a Dios sólo lo que queda, no le estará presentando a Él su semilla para sembrar.  Le estaría dando algo de ese viejo “maíz” que de todos modos usted no iba a usar.  Después de hacer eso, no puede culpar a Dios porque no está recibiendo los resultados máximos.

La Semilla Debe ser Plantada

Note lo que Dios hizo por Adán.  Primero, le dio autoridad; luego le dio semilla.  Eso es todo lo que Dios le dio a Adán.  Y mire una cosa más: Dios no plantó la semilla de Adán por él; Él esperó que Adán lo hiciera.  Dios le estaba diciendo: “Yo te estoy dando autoridad, y te estoy dando semilla.  La autoridad y la semilla te dan la habilidad para determinar tu propio destino basado en la semilla que siembras.  Si no siembras esta semilla, morirás.”

Ahora, no era el plan de Dios para Adán morir.  Si Adán comía de esa semilla, no tendría provisión.  Si desperdiciaba la semilla, no tendría provisión.  Si todo lo que hacía era preservar la semilla, no tendría provisión.

Cuando a usted se le ha dado semilla, sólo hay un camino para que tenga provisión: plantando esa semilla.  Cuando venga la cosecha, tiene que tomar la mejor parte de esa cosecha y separarla.  Esa se convierte en su semilla para sembrar para la provisión del próximo año.  Luego cuando coseche el cultivo del año próximo, separe su semilla para sembrar y vuélvala a plantar cuando esté lista.  Cada año de su vida usted estará teniendo resultados - ¡lo mejor de Dios!

Dios estableció este principio, y esta es la manera que Él espera que usted viva.  Pero recuerde, Dios no va a plantar su semilla por usted.

 

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